Hace años que empecé a trabajar con ellas, fue uno de los primeros software que usé durante mis estudios y me maravilló desde primera hora. Quienes hemos estudiado informática estamos cansados de trabajar con máquinas virtuales, pero es una oportunidad para todo el que esté empezando en la informática.

¿Qué es una máquina virtual?

Una máquina virtual, como dice su nombre, no es una herramienta física en sí. No tiene cables ni elementos, es un software (programa) que permite que dentro de un ordenador convivan varios sistemas al mismo tiempo.
Explicado de otra forma, te permite crear varios sistemas operativos (Windows, Linux, otros), emulando un ordenador virtual. Para que lo entiendan con un ejemplo, tengo un ordenador con Windows 7, instalo una aplicación en mi ordenador que me permite que dentro de esa aplicación existan otros ordenadores. Si cierro esta aplicación, todos los equipos que he creado dejan de existir porque son emulados, no físicos.

¿Qué finalidad tienen las máquinas virtuales?

Usos hay miles, tantos como necesidades o problemas tengas los usuarios. Durante los últimos años los he usado con estas distintas finalidades:
– Aprendizaje, prueba de servicios, redes y configuración de equipos.
– Uso de herramientas descatalogadas en los sistemas operativos más recientes.
– Uso de sistemas Linux sin cerrar Windows.
– Actualmente, pruebo en una máquina virtual un nuevo diseño para mi blog.
– Probar la estabilidad de sistemas operativos antes de instalarlos.
– Ejecutar programas en modo “live CD” como Hiren´s Boot.

Contraindicaciones.

Cuando trabajas con máquinas virtuales compartes los recursos del sistema con ella. Me explico, si instalas una máquina virtual, ésta necesita de RAM, disco duro y un procesador que heredará directamente del ordenador físico.
¿Qué puede ocurrir? Que gastes más recursos de los que dispones en tu equipo y te resulte imposible trabajar.

Aplicaciones que te permiten crear máquinas virtuales.

Hay decenas de aplicaciones que te permiten crear máquinas, pero mi experiencia me hace destacar dos, casualmente las dos más conocidas.
VMWare, de pago, la más completa y fácil de utilizar de todas. Es un auténtico lujo trabajar con ella, prácticamente con instalaciones automatizadas, es ideal para quienes estén empezando o no tengan mucha experiencia con máquinas virtuales.
VirtualBox, gratuita, es la gran alternativa a VMWare. Aunque algo más complejo, sigue siendo intuitiva y fácil trabajar con ella. Tiene una gran ventaja frente a VMWare, si tienes un ordenador muy antiguo o con pocos recursos es una solución muy recomendable. VirtualBox trabaja también en Linux, puedes instalar VirtualBox por ejemplo en Ubuntu, que es un sistema que consume menos recursos que Windows. Así, ahorras recursos que te harán trabajar de manera más fluida con las máquinas virtuales.

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Fran Lago
Telecomunicaciones e Informática
https://franjlago.com
@FranJLago
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